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cáustica espástica — contra las estructuras

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PARA UN AMIGO EN PIE DE LUCHA

Publicada el 2024/11/26 - 2025/11/24 por causticaespastica

 

      Martes 17 de Septiembre del 2024

 

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<<esta carta estaba programada para pronunciarse
frente a nuestr.s compas de Jalisco en la reunión
fúnebre en torno a la lamentable pérdida de nuestro
querido compañero; más por circunstancias varias nunca
fue emitida>>.
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«Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé.

En el quinientos seis y en el dos mil, también
…»
-Enrique Santos Discépolo

 

 

Comenzaban inconformes los famosos versos del tango «Cambalache» mismo que denuncia con bastante acierto como es que este sistema-mundo difícilmente prescinde de sus buenas dosis de héroes y villanos. De serviles y servidos, de entregados y entreguistas, de arrimones y arribistas; ¡de bien y de mal, pues! De dioses y demonios, de tecos y leones, de chivistas y atlistas, pa que nos entendamos! […] De la clásica moralina pura y dura; de yo no fui, fue Teté, del tin Marín de do pin güe o de la cuca y maná contra la revo, toncho y spidérs.

Y que, más o menos del siglo XIX para acá —y México no es la excepción— las “historias oficiales” y oficiosas han logrado hacer que la palabra de una persona, su verbo y su ser pasaran a ser más como una suerte de moneda de cambio, adaptándose sin pudor alguno a las lógicas transaccionales que el advenimiento del progreso había avecinado. Que algunos de sus mejores ejemplos están plasmados en las mentadas de madre que tenemos por independencia y reforma, o peor aún por la vil dictadura de Santa Anna con sus regalitos a la geografía gabacha y pa rematar las tres especialidades en intervenciones: a la gringa, a la francesa y a la absurdesa. Del porfiriato no voy a hablar por que sale mejor creer en santa claus […]

Pero la revolución mexicana nos trajo unas buenas tragicomedias, como la sofisticación de la democracia liberal por ejemplo, o del cacicazgo como método de segmentación, compadrazgos elitistas, valientes adelitas pero infames traiciones, y legendarias pelotizas. Y todo en beneficio de una contienda multilateral y fragmentada por la obtención de una sola cosa: el poder (de gobernarnos). Ese poder que devino en la institucionalización misma de la y las revoluciones, y cuyos males lamentablemente continuamos experimentando a flor de piel; nomas levante la mano quien no quedó endrogado de por vida con el chistesito neo-porfirista del Fobaproa […].

En fin, toda esa institucionalidad se ha traducido en charlatanería, en prometer y no cumplir , en la cuasi perfecta simulación del promover sin cansancio que la participación política se entienda por máximo en ir a tachar un papel cada tanto tiempo, y lo demás mejor dejarlo cómodamente a la lógica y servicio de las clases dominantes. No obstante, si volvemos un tantito, resulta valioso el ir a destacar dos de los pensamientos de resistencia más comprometidos, sinceros, aguerridos e incansables que nos dejaron las primeras décadas del siglo XX: el de Zapata, y el de los hermanos Flores Magón, principalmente.

Que, ¿ahí nos podemos agarrar de las greñas entre Anarquistas y Zapatistas?
– Ojalá que no verda’, pero si ha pasado.

Que, ¿podemos encontrar también un sin fin de puntos de contacto?
– ¡Afirmativo!

Que, ¿las luchas anti-sistémicas y contra estructurales tendrían que venir de abajo y a la izquierda?
– ¡Por mínimo!

O que, ¿la autonomía de los pueblos se defiende junto a la tierra y quien la trabaja?
– ¡Sin duda maifrén!

Y que, ¿es bajo la herencia de estas ideas que muchos de nosotros y nosotras hemos intentado relacionarnos?
– Pues, sí.

Que, ¿no es casualidad que haya sido esa misma búsqueda la que a mi me trajo a su camino? El de ustedes!
– Pues, ¿qué más si no?

Que hoy en gran medida tengo la certeza de que nuestro camino no solo es similar o se parece bastante, si no que a final de cuentas es el mismo.

Que desde ese distante y ahora imposible 2016, personas han ido y venido, amigos se han marchado, otros más han llegado, algunos otros hemos hecho que se vayan —la verdad—, pero es palpable también observar que tod.s hemos transmutado en diversas dimensiones o hacia variadas geografías. Y que con todo esto al final siempre quedan quienes vivimos la convicción no solo de que «la unión haga la fuerza», si no, mas que nada la certeza de que la amistad en su estado más salvaje, por su bella cualidad de lograr romper con las cadenas de los estratos y de las castas sociales, es sin lugar a dudas: UN ARMA INFALIBLE CONTRA EL SISTEMA MUNDO que experimentamos y padecemos día con día. Y es de eso a lo que vine a hablar; de un gran amigo que con salvaje naturalidad nunca renegó de quien era. De un compañero que encarnó sus raíces a puntos bien profundos pero también tan cotidianos, a grado tal que le diera igual poner a Banda Cuisillos que a Masacre 68, o cantar a todo pulmón, fuera rola de Moenia o de El Haragán y Compañía. Me refiero a un tipo de una integridad tan irremediable que le daba igual ver al Naruto que a Buñuel, o al Chavo del Ocho que algo de Wim Wenders o cualquier ‘artisteada’, de esas que proyectan en la cineteca de Zapopan.

De un amigo, compañero y cómplice en la expedición, y en el albur. Que aun fuera aquí en Guanatos o por allá en el apestoso y extinto Distrito Federal, fuera a cartucho cortado en Ciudad Nezahualcóyotl, o en el frío tropical de un invierno en Tampico, fuera un verano en Cuernavaca, o en un «lounge esotérico» en Toluca, fuera en un andador del centro de Colima (¡qué tocadón!) o en el escenario tipo siempre en domingo del Broders bar de Ciudad Guzmán, igual en el ‘Cadavre Exquis’ hidrocálido que aquel día en «El Gran Venado Azul» de Valdepeñas, Zapopan, o donde se fuera a montar el guateque, mi compa se mantuvo a la altura de lo mucho, de lo poco o de la nada que la experiencia en turno pudiera ofrecer.

Hablo de un músico que nunca descuidó la línea de defensa que suponen las frecuencias bajas, y que nos enseñó que nunca ha hecho falta ser un virtuoso y en su lugar dio cátedra de que tan solo estar presente, apoyando con sencillez y sin buscar destacar ni añorar ser la estrella basto, basta, y bastará. Y que así como en el bajo , en la cotidianeidad estuvo listo para ampollarse las manos sin rechistar si era preciso. Oye, es que alguien tiene que hacer lo que nadie quiere hacer; la bronca es que haya alguien que se ofrezca a rifarse. De ahí es que creo que la palabra VONTADE difícilmente la podremos dejar de relacionar con el.

¡Y no solo eso! Además fue el profesor que estamos de acuerdo nos hubiera encantado tener en la secundaria, un ilustre docente con expansiones ‘jarcoreras’, que aunque para la percepción de un morro de 14 pudiera «verse rudo», no sería nunca de los que buscan humillar al alumnado. Por el contrario estaría dispuesto a desafiar las estructuras jerárquicas de un podrido sistema educativo lamentablemente diseñado para fallarle al estudiante; con esa ilimitada y tradicional burocracia, o sus características dinámicas militaristas. En cambio hablo de un maestro que incluso intentaría comprender tu sociología intrínseca, con unas aproximaciones pedagógicas que irían más allá del humanismo, por que su resistencia y solidaridad no se redujeron ni limitaron a las lógicas del ser humano, si no que apelaron a unas subversoras políticas ínter-especie; siempre de frente por la liberación de los animales no humanos. No por nada dicen sus alumnos que “es el mejor maestro”, y no por nada diría Jamón que es, Él «su humano preferido», si sus ladridos tuvieran subtítulos en español, claro está.

Sin olvidar que ahorita mismo en pleno siglo XXI el sistema no se muestra ni un poco cansado de insistir en jugar hasta el hartazgo —por lo menos el nuestro— una y otra vez la misma carta de que la innovación científica y el insaciable —y sin sentido— desarrollo tecnológico capitalista son la vía hacia un supuesto «progreso de la humanidad». Siendo estas ideas de carácter exógeno a nuestras mismas potencias corporales, o una pieza ajena a nuestras partes constitutivas que según ellos necesitamos adquirir lo antes posible para así evitar «quedarnos atrás». Productos cuya campaña de marketing es la guerra misma, donde abrir la boca y consumir su mierda es imperativo. Bien nos lo advertio el grupo éuskaro Kortatu que con su característica ironía cantaban: «la cultura es tortura». Es que al estar estrechamente ligada a la barbarie de los programas civilizatorios; la cultura lleva implícita la idea de que la humanidad —occidentalizada— debería prevalecer por encima de cualquier otro desarrollo de vida en la biósfera, o como lo diría Walter Benjamín: «No hay documento de civilización que no sea un documento de barbarie». Por esto puedo entender que la única tecnología en la que nuestro amigo quiso creer fue una que dejará de asumir que el humano no pueda configurarse como otro animal más del ecosistema, y ya está.

Por que asi como debe ser frecuente en los códigos de un clan o de una manada; la gracia de una persona a veces se da sencillamente en que pueda ser un amigo en quien confiar, y sinceramente ustedes y yo gozamos de la certeza de saber que nunca nos apuñalaría al descuidar la espalda; chance hasta descubrías que también era alphabiotista, y hasta te la enderezaba […] la columna, ¡eh! ¡cochambrosos que sois! Pero si, hablo de un amigo de esa calidad que ya no se encuentra seguido, que cuando necesitaras de un bocado su mano podría ser la primera en extenderse ofreciendo siempre un lugar en su mesa. De esas amistades que te dejan preguntándote: ¿Cuánto puede valer esto? o que con naturalidad te recuerdan que todavía hay cosas que simplemente no pueden ser cotizadas o que no están a la venta.

Y claro que hoy es verdadera la dificultad de no lograr dimensionar esta gran perdida. Por ser una pérdida no solo para nuestros corazones, también para el de la autonomía planetaria así como para las venas y las entrañas de esas existencias que habitan allá en el Nixticuil. Porque perder a un defensor de la vida en oposición a la cruel y en apariencia invencible maquinaria urbanista de los grandes capitales no es para menos […] Porque son pocos los que se privan de aferrarse al cotorreo nocturno de un sábado por la noche para poder descansar y estar a primera hora en la completa disposición para lanzarse a El Tigre y chingarle de a deveras. Para que pase la semana y al domingo que sigue de nuevo darle con la misma enjundia, y así sucesivamente. Ya que son pocos los avistamientos de una inquebrantable y decidida necesidad de accionar el espíritu político que yace en esa enigmática posibilidad que guarda la acción directa. Posibilidad de convertirse en los engranajes mismos que están ahí detrás y que pocos dan fe de su labor pero que, digan lo que digan, son imprescindibles para que la cosa marche .

Y no temo equivocarme en decir que tod.s aquí podríamos coincidir en que una realidad como la hemos vivido sin él no tendría sentido. Por que sin alardear ni jactarse siempre estaba creando puentes entre distintas voces que a simple vista no tendrían “algo en común” — ósea que sus latidos fueron una puesta en práctica constante de que la sociología debería servir primordialmente para construir justamente toda clase de enlaces, cada vez más sinceros, más entusiastas, más salvajes y más solidarios. En un imparable desafío a la probabilidad y a la estadística.

También me consta que nos preguntaremos repetidamente, ¿a dónde es que ha ido a parar su ser? y será todo un misterio que de momento no podremos resolver. Pero más importante aún sería preguntarnos: ¿a dónde es que se queda todo el pensamiento que a través de los años floreció en su corazón?

Y bueno, eso solo lo sabremos responder en la medida en que lo pongamos en práctica, a medida que tomemos el peso de los menesteres y los hagamos nuestra intrínseca fuerza organizativa. Porque creo con gran entusiasmo que nuestro amigo estará aquí con nosotros cada que su memoria alimente al motor de nuestras autonomías. Ya que personalmente me niego a aceptar una realidad sin el pensamiento que afloró dentro suyo; un pensamiento de rebelde autonomía, un pensamiento que huele a tierra, huele al sendero, al fuego, las cenizas y a la cañada que guarda en sí mismo el aroma de los ríos y la fauna. Una esencia que resguarda un fuerte aferró a esa simbiosis que no pretende una cadena de jerarquías sino una salvaje red de apoyo orgánico de potencia ilimitada. En otras palabras, el pensamiento que nuestro amigo desarrolló se tendría que comprender por un deseo infinito de libertad.

Un deseo sin límites que naturalmente me remonta a este viejo filme de animación que le prestó el nombre a su última aportación al mundillo de la música gritada, o en su caso «ladrada». Me refiero ni más ni menos que a los Perros Plaga:

Con un torpe pero optimista Snitter, siempre oscilando entre sus ilusiones y sus alucinaciones. Con un Rowf que por nada del mundo mira hacia atrás, y un Tod que sin ser propiamente un perro ¡tambien lo es! y que está dispuesto a poner temerariamente el cuerpo aun convirtiéndose en un prófugo de la ley asesina con tal de tirarle un parote a sus compas caninos.

Es esa pequeña manada de tres perros bubónicos la que nos enseña que nuestro destino es también desafiar al mar. Que aunque tengamos un miedo indescriptible tenemos que avanzar sin parar, sin mesura y sin pedir permiso. Y que aun teniendo todo en contra nuestra:

Buscamos una playa
y nos zambullimos en sus aguas
porque se divisa algo al horizonte
[…]

Nadamos a pesar de la incertidumbre
de si lo que vemos es de verdad una isla
donde tocar tierra o solamente otro espejísmo
[…]

Pero seguimos implacables
aun con todo el peso del poder
disparando sin piedad desde la costa
[…]

Sin detener la brazada
por que esa isla es el mundo
en que creemos
[…]

Incluso entre la niebla, no dejamos de nadar
porque esa tierra es lo único que tenemos
y nos lo recordamos mutuamente
con un cariño solidario
[…]

Y no paramos nunca de nadar
por que la isla es posible
y cada segundo la vemos
más cerca nuestro
[…]

Y seguimos nadando hasta el infinito
por que sabemos que ahí
a donde llegaremos:
otro mundo es posible.

 

 

 

Para Alex.

 

Pd: ¡Feliz cumpleaños, cabrón! te extrañaremos siempre […]

 

+-(A)-+
– Comité molecular de la Cáustica Espástica.

La fotografía es cortesía de Carlos Engendro — Tomada el 7 de Octubre del 2022 en La Casona Madero, Barrio de la Purísima, Aguascalientes.

 

 

 

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